El suicidio político (mis reflexiones sobre el hipotético pacto UPyD-C’s)

Lei ayer un tuit de Luis del Pino (@ldpsincomplejos) que decía: “En vez de presionar a PP y PSOE para que se disuelvan y dejen de hacer daño a España, algunos se dedican a presionar a UPyD para que se suicide”.

Hasta este punto ha llegado el debate en las últimas horas sobre el hipotético pacto o coalición UPyD-C’s surgido a raiz de la publicación de nuestro eurodiputado Francisco Sosa Wagner en ‘El Mundo’, en el que planteaba su opinión favorable a este respecto.

No pretendo recordar a nadie que este asunto se planteó en el Congreso de UPyD celebrado el pasado mes de noviembre, ni tampoco voy a cuestionar el derecho -¡sólo faltaba!- de nuestros compañeros a expresarse con total libertad al respecto de estas y otras cuestiones. Si de algo podemos presumir en UPyD es de tener total libertad para expresarnos, y así se viene demostrando, por ejemplo, en las redes sociales, cada vez que surge un tema de debate.

En otro tuit, ya por la tarde, me preguntaba Antonio Salvador (@ajsalvador70) si apoyaba yo ese “acercamiento con C’s”. ‘Pues no’ ha sido mi contestación, y prometí explicarla.

Puede ser que la ciudadanía perciba a ambos partidos como la alternativa constitucionalista al bipartidismo tan denostado, pero me atrevería a decir que no son muchas las coincidencias entre ambas formaciones. Ya desde dentro somos partidos muy distintos. Valga como ejemplo las muy distantes calificaciones que han obtenido ambos partidos en las evaluciones de transparencia (UPyD obtuvo una calificación de 9 sobre 10, y C’s un 3). Sin entrar en detalles, digamos que entendemos la transparencia interna de maneras muy diferentes y, por tanto, la manera en que trasladamos esta transparencia a las instituciones en las que obtenemos representación.

IMG_0225.JPG

Quizá esta distinta forma de entender y practicar la ‘transparencia’ explique por qué el portavoz de C’s (número 2 del partido) haya sido imputado por fraude fiscal, lo que motivó su renuncia al escaño que ocupaba en el Parlamento Catalán. Defraudar a Hacienda -presuntamente- 429.000 euros no es precisamente el comprotamiento ejemplar que yo sí exijo a mis compañeros en UPyD.

Pero tampoco creo que tengamos las mismas prioridades. UPyD nació para regenerar nuestra democracia y combatir la corrupción, con una visión nacional, sin complejos, y con una política transversal (y claramente progresista ya desde sus siglas).

Tamaño objetivo requiere un especial cuidado en la forma de crecer y expandirse, y aquí se encuentra -en mi opinión- otra de las grandes diferencias. La prioridad para UPyD -y se avecinan elecciones municipales- no está en obtener concejalías en cualquier lugar y a cualquier precio, sino en obtener peso institucional que nos permita llevar adelante esos cambios profundos en nuestra democracia de los que hemos hecho nuestro casus belli, y esto sólo puede hacerse con las personas adecuadas, que sean capaces de defender los intereses de los ciudadanos -capacidad- y que lo hagan con absoluta pulcritud -transparencia y honestidad-.

No creo que C’s tenga estas mismas prioridades, y ello se deduce de la forma en que han escogido crecer y expandirse como formación política. Valgan los siguientes ejemplos que, además, me tocan muy cerca:

Jerez de la Frontera, elecciones municipales de 2011. Yo mismo concurrí como candidato a la Alcaldía por UPyD y me enfrentaba, entre otros, a Antonio Conde, candidato y actual líder del partido IPJ (Iniciativa Progresista Jerezana), que será la plataforma de C’s en la ciudad. Pues bien, este partido pedía, entre otras cosas, que Jerez fuera la “novena provincia” de Andalucía por cuestiones identitarias, bla, bla, bla. ¿Les parece que ese “separatismo” ridículo e injustificable pueda casar con los planteamientos de los que presume C’s?

Pero es que, además, este partido -IPJ- que quiere ser fagocitado por C’s, ya se presentó a las municipales de 2007 de la mano de Pedro Pacheco (sí, ese ex alcalde condenado a cuatro años y medio por prevaricación y malversación), y de ahí que el Sr. Conde acabara siendo concejal tras una curiosa carambola (accedió siendo el número 7 de la lista).

Les pondré otro ejemplo, también muy cercano: El Puerto de Santa María, donde la ‘marca blanca’ de C’s se llama ‘Ciudadanos Portuenses‘ (antes ‘Independientes Portuenses’) y que es bien conocido por haber sustentado durante 12 años a un alcalde que acumula en la actualidad más de una veintena de causas judiciales derivadas del ejercicio de su cargo.

¿Cómo van a luchar contra la corrupción quienes la han practicado?

Son éstos dos ejemplos de la política expansivo-oportunista de C’s que no puedo compartir en modo alguno y que, en cualquier caso, dista mucho de la forma en que hacemos las cosas en UPyD (según unas normas que nos dimos en un congreso, de forma democrática y transparente, recuerdo).

Y, por último, ¿qué demonios ha hecho C’s en política nacional (o andaluza) para que siquiera tengamos que hablar de este ‘matrimonio de conveniencia’? ¿Y sus Estatutos? ¿Y su programa político?

Si analizamos algunas propuestas concretas también vemos que C’s peca de una cierta indefinición, a diferencia de UPyD. Por ejemplo, en cuanto al modelo de Estado, UPyD defiende un modelo de estado federal cooperativo y suprimir Diputaciones (p. ej) mientras que C’s critica el modelo del Estado autonómico actual, pero… ¿qué propone? Y así podríamos seguir, por lo que les invito a leer estas líneas de nuestro Diputado en el Congreso, Carlos Gorriarán.

En definitiva, creo que ese matrimonio acabaría mal; sería un suicidio político.

Publicado en Política | Etiquetado , , , , , , | 31 comentarios

No se nos pongan a dieta en vacaciones, Señorías.

Pasado el ecuador de este mes de agosto, espero que sus señorías, diputados del Parlamento Andaluz, estén disfrutando de su mes de vacaciones y no se nos pongan “a” dieta, ya que se nos ponen “con” dietas.

Han dejado pasar una oportunidad -otra más- para cambiar la forma en que entienden su trabajo -que debiera ser un servicio a la ciudadanía- decidiendo no renunciar a las dietas que les pagamos todos, también en el mes de agosto.

Recordemos que el mes de agosto es inhábil para los diputados de la Cámara autonómica y, salvo una situación excepcional, todos descansan en sus respectivas ciudades o destinos vacacionales.

Recordemos que nuestros Diputados, además de su sueldo (a partir de 3.200 euros más o menos) reciben en concepto de dietas por “alojamiento y manutención” otros 800 a 2.000 euros mensuales y, además, reciben los gastos de kilometraje por desplazamiento.

Recordemos que UPyD (SÓLO UPyD) denunció a primeros de mes que los Diputados andaluces siguieran percibiendo estas dietas durante el mes de agosto (inhábil, ya lo hemos dicho), invitándoles a que renunciaran a ellas. Habría sido un acierto en un momento como el actual, en el que no sólo son necesarios los gestos en atención a una ciudadanía que está sufriendo los peores recortes de nuestra historia, sino también porque estamos hablando de otros 130.000 euros de gasto público (más o menos) absolutamente prescindibles. Recórtense aquí, Señorías, y dejen de recortarnos en aquello que es esencial e imprescindible.

Las reacciones de IU y PP han sido de vergüenza -que no por ello, inesperadas-, pretendiendo justificar las injustificables dietas en que “también trabajan en agosto”. Ya.

Pero también he echado de menos las críticas de otros partidos, de los que tanto se habla pero que tan poco hacen. Nada.

Una vez más, UPyD ha demostrado ser el único partido que se preocupa por el derroche y la corrupción, y actúa. Del otro lado, los que se embolsan las dietas improcedentes (PP, PSOE e IU) y los que miran para otro lado, por si algún día les toca a ellos embolsarse las dietas en agosto.IMG_4373.JPG

Publicado en Política | Etiquetado , , , , , | 3 comentarios

¿Quieres saber qué pasó con la #ILPelectoral?

PP votó NO
PSOE votó NO
IU votó SÍ

Publicado en Política local | 1 comentario

Así defendí una reforma esencial para nuestra democracia

Publicado en Política local | Deja un comentario

El engaño 110.

ImagenEl engaño 110. No es mío el título; lo he leído en alguna crónica sobre lo que aconteció el miércoles en el Parlamento andaluz.

Permítanme que les cuente algo sobre esta experiencia que mezcla el honor de representar en la cámara a 58.000 andaluces (cada diputado andaluz representa a poco más de 30.000) y una profunda reflexión sobre lo muy heridas que están nuestras instituciones por quienes las integran.

El miércoles, en el Parlamento andaluz, se estrenaba el escaño 110 con la toma en consideración de la iniciativa legislativa popular de reforma de la ley electoral andaluza, respaldada por 58.000 ciudadanos, que me honré en defender.

Por un lado, se inauguraba, tres años después de su creación, un instrumento único en nuestro país que permite que un ciudadano defienda en la cámara su iniciativa: el escaño 110. Era la primera vez y eso dejó entrever sus profundas deficiencias.

Por otro lado, se debatía una cuestión esencial en democracia, como es el valor del voto de los ciudadanos. Se planteaba una propuesta de reforma electoral avanzada, razonable y equilibrada que hacía muy difícil (como así se demostró) oponerse a ella con razonamientos lógicos, con cierto sentido común. Se trataba de llevar a la cámara una buena propuesta que sirviera de base para iniciar el camino de la necesaria regeneración democrática en Andalucía.

Y, en cierto modo, creo que lo hemos conseguido.

No ha sido fácil. Comenzando por el enorme esfuerzo que ha supuesto preparar el texto, recoger las firmas necesarias en el plazo establecido, organización, planificación, ejecución… pero dejen que hoy me centre en la experiencia de ayer, que me gustaría compartir.

LLegamos poco antes de las 16,15 al Parlamento como cualquier ciudadano que tuviera acceso al pleno. Trato exquisito del personal (esto hay que decirlo) que me explicó con detalle cómo se desarrollaría mi intervención como portavoz de la comisión promotora.

Junto a nosotros llegaron nuestros 15 invitados. Son todos los asientos que nos concedieron, a pesar de que solicitamos expresamente a los grupos de la cámara que nos cedieran algunas invitaciones. No lo hicieron y, como era de esperar, había numerosos asientos vacíos. Otro insulto a los muchos ciudadanos que, según me consta, solicitaron asiento a través de la página web. Y no me pude callar: durante mi intervención reproché a los grupos esa descortesía con los ciudadanos, lo que ha dado lugar a la emisión de una nota por parte del Parlamento para explicar esta inédita situación.

Comprendo lo que explica la nota, básicamente que la mayoría de invitados sólo asisten a aquello que más les interesa, pero habrá que darle solución, o bien invitando por tiempos, o bien aumentando el aforo. Lo que tengo claro es que la prioridad debe ser garantizar el acceso de los ciudadanos a los plenos con la mayor generosidad posible.

Lo primero que nos dijeron es que estaban prohibidos los aplausos o vítores a mi intervención. Una clara desventaja frente al resto de intervinientes, que se vieron respaldados por sus diputados respectivos; algo injusto, pero asumible. La sorpresa llegó cuando pude ver en las noticias, a la mañana siguiente, cómo al público no se le puso este impedimento cuando se trataba de aplaudir la aprobación de la Ley de Transexualidad, que se votó esa misma tarde en la cámara. Me alegré de que pudieran manifestar públicamente su alegría por la aprobación de una norma tan justa como necesaria, pero pudiera parecer que se es más flexible cuando se trata de aplaudir a los Diputados.

Siguió la escenificación, sentándome en el centro del hemiciclo, en una mesita, frente a la tribuna, bajo la atenta mirada de todos los Diputados. Estaba claro que yo no era uno más (a pesar de que el “escaño 110″ apela a uno más de los 109 escaños de la cámara, aunque sea por unas horas) y se quería hacer visible la “diferencia” o, como he leído en alguna crónica, se enviaba un mensaje de “humillación”: “chaval, tú no eres de los nuestros”. Pero no me amilanaron.

Esto no fue lo más grave. Sentí verdadera vergüenza ajena cuando, tras recibir instrucciones sobre el tiempo de intervención e iniciar mi exposición, pude comprobar cómo los Diputados no prestaban ninguna atención. Algunos se levantaban, hablaban por el móvil, enviaban mensajes, se daban la vuelta cuando me dirigía a ellos… Un desprecio absoluto, no tanto a mi persona (eso me importa bastante poco), sino hacia los 58.000 ciudadanos que habían plasmado su firma para llevar la propuesta de iniciativa legislativa a la cámara andaluza y a los que yo representaba. Una cuestión de principios.

Las intervenciones de réplica también tuvieron lo suyo (ya dedicaré unas líneas a cada una de ellas) porque se acumularon tantas falsedades, medias verdades, ambigüedades y disparates, que me faltó tiempo para responder en 10 minutos (el mismo tiempo que tuvo cada uno de los portavoces “replicantes”) a los ataques feroces del bipartidismo, que rechazó la toma en consideración de la medida.

No les importó un pimiento ni la propuesta ni el escaño 110, que dejaron herido de muerte. Se limitaron a votar lo que se les dijo que tenían que votar.

Tras ello, y poco después de que una diputada de la bancada popular me llamara “iluminado”; votación y “abandone el pleno, Sr. de la Herrán”. Y punto y final al trabajo de un año. Sin más, y sin menos.

Por primera vez hemos abierto en Andalucía el melón de la regeneración democrática. Hemos dicho en el Parlamento lo que nadie se ha atrevido a decir. Su desprecio es fiel reflejo del miedo que tienen a la ciudadanía y, al mismo tiempo, de su incapacidad y falta de coraje para asumir los cambios que demandan los ciudadanos.

Me quedo con el compromiso de incorporar la propuesta al grupo de trabajo parlamentario y de invitar a UPyD a participar en el mismo. El tiempo lo dirá.

Lo advertí en el Pleno: no nos rendiremos, porque se ha iniciado un camino sin retorno en el que el único final posible es el de una democracia de mayor calidad.

Publicado en Política | Etiquetado , , , , , , , , , , | 3 comentarios