En efecto, nos jodemos todos.

Define la RAE “joder” como (1) practicar el coito, (2) molestar, fastidiar y (3) destrozar, arruinar, echar a perder. Pues va a ser que Andrea Fabra tenía razón; me explico:

La ciudadanía está cansada de mentiras y de que los políticos incumplan sus promesas. No sólo Rajoy ha batido récords haciendo exactamente lo contrario de lo prometido, sino que Valderas se ha cubierto de gloria colocando a sus afines en los llamados puestos “de confianza”. No sé qué confianza pueden inspirarle los “hermanos de” o las “hijas de”, pero lo que es indiscutible es que en un momento como éste no venía a cuento, y ha servido de confirmación para aquellos escépticos, de qué es lo que hay verdaderamente detrás del mal llamado pacto de gobierno en Andalucía.

A Griñán se le están poniendo feas las cosas. Ha perdido un tercio del apoyo de su propio partido, medio IU está en contra de su socio Valderas, del pacto de Gobierno y de las medidas que está tomando, y las encuestas reflejan una caída en picado del apoyo ciudadano al PSOE. Quizá por eso esta semana ha tenido el atrevimiento de anunciar que será el próximo candidato del PSOE a la Junta. ¿No es un poco pronto? Pues debe ser que no.

Pero el récord, como decía, lo tiene Rajoy. La batería de medidas aprobadas esta semana (subida del IVA del 18% al 21% y del 8% al 10%; recorte de paga extra a funcionarios, subida de retenciones a profesionales del 15% al 19%, recortes en las prestaciones por desempleo para “incentivar la búsqueda de trabajo”…) suponen el mayor recorte de la historia y, sin embargo, pocos ven en ellas -las medidas- la solución a la situación actual.

Y es que tarde o temprano se va a tener que afrontar el verdadero problema: el modelo de Estado. Quizá Rajoy piense que reducir el número de concejales y potenciar las Diputaciones Provinciales pueda consolidar su entramado partidista, pero lo que está bastante claro -y no ya porque lo digamos desde UPyD- es que el modelo de Estado necesita una remodelación profunda que tendrá que llegar tarde o temprano.

Los 17 chiringuitos autonómicos con sus taifas y sus cortes han dejado de caber en un Estado que ha patinado hacia las desigualdades y la confrontación entre ciudadanos de sus distintos territorios. Es un modelo caro e ineficaz que, sin embargo, Rajoy no se ha atrevido a tocar (¿cómo lo iba a tocar Rajoy, que ni siquiera conoce el origen de las Diputaciones Provinciales?).

Un modelo que ha propiciado unas desigualdades que se hacen más patentes en Andalucía, donde los funcionarios van a acumular los recortes impuestos por el Gobierno autonómico (sí, esa coalición que se llama “de izquierdas” entre PSOE e IU) y los del “que se jodan” (sí, el PP, ese partido que Gobierna a golpe de mayoría absoluta y que recorta las prestaciones a los parados para “incentivarles” a que busquen empleo – menuda idiotez). ¡Como si los parados estuviesen esquivando las ofertas de trabajo!

Pero hay luz al final del túnel. La reciente imputación de 33 consejeros de Bankia a instancias de la querella presentada por UPyD, ha despertado las conciencias de muchos que ven -al fin- que sí hay alguien dispuesto a levantar las alfombras de la vergüenza. He recibido muchas felicitaciones en los últimos días de conocidos y anónimos que han querido agradecer el paso dado por nuestro partido, que ha asumido la responsabilidad de quien debió hace mucho tomar cartas en el asunto y no lo hizo porque les podía salpicar ya que, no lo olvidemos, en Bankia se tocaron todos los palos (PP, PSOE, IU, UGT y CCOO).

Varios medios han destacado la labor de UPyD con un discurso más claro y directo que el de quienes deberían estar haciendo oposición. El mensaje va calando y las encuestas van sumando apoyos a un partido que defiende a los ciudadanos sin las ataduras ideológicas de otros partidos, que ataca el bipartidismo que tanto está dañando la democracia de nuestro país y que se baja los sueldos, renuncia a los privilegios y actúa en consecuencia con su discurso. ¿Aún no tienen ningún imputado por corrupción? Me preguntaban esta semana en twitter. Pues no.

Y además, cumplimos nuestras promesas. Como en Alcalá de Henares, donde UPyD ha apoyado al nuevo alcalde de la ciudad a cambio de un giro radical en la política, con 25 condiciones concretas y compromisos claros, como la de bajar los sueldos del alcalde y los concejales en un 30%. Como siempre hemos dicho, hacemos lo que decimos y decimos lo que hacemos.

Y esto desconcierta a muchos. “¡Pues que se jodan!” pueden haber pensado, pero lo cierto es que nos jodemos todos mientras sigan pagando los ciudadanos los desmanes de sus políticos, las quiebras de las cajas que no han servido más que para financiar caprichos propios de megalómanos enfermos, con delirios de grandeza que se han transformado en parques de atracciones, televisiones autonómicas con corresponsales en medio mundo, embajadas autonómicas inútiles, coches de lujo, sueldos desorbitados, prisiones con piscinas climatizadas, estudios de cine sin cineastas o aeropuertos sin aviones.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a aguantar? Porque hace falta ser sinvergüenza para gritar “¡que se jodan!” cuando se aprueban recortes en prestaciones por desempleo y medidas por las que la ciudadanía va a sufrir, y mucho.

En fin, aunque alguno me critique por no mantener las formas, acabemos con un poco de humor negro. Va por Fabra.

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4 respuestas a En efecto, nos jodemos todos.

  1. Javier dijo:

    Viva tus cojones Martín. Yo también pienso como ustedes, hacer política es tan fácil como tener en cuenta que eres político para servir a la sociedad. El problema es que hoy en día (hasta que apareció UPyD) los “nenes” quieren ser políticos para robar y conseguir puestos privilegiados a cambio de favores.

  2. Pingback: En efecto, nos jodemos todos. | Camp. Pendleton

  3. Beatriz Ramírez Montesinos dijo:

    Lo de Andalucía no tiene nombre. Sí en todos los sitios, comunidades autonómicas, para bien decir, cuecen habas, pero el número de sinvergüenzas por metro cuadrado de Andalucía seguro supera la media nacional. La política nacional de Sr. Rajoy va parcheando a costa de los ciudadanos de a pie, pero los parches en Andalucía debemos tenerlos en la vergüenza, la dignidad de nuestros políticos, que no en sus cuentas bancarias ni en las de sus fundaciones ni en las de sus amiguetes en puestos de confianza todos ellos. Lo peor de todo es que los andaluces debemos tener los parches en los ojos, porque sabiendo lo que sabíamos y conociendo lo que conocemos, volvimos a elegirlos. ¿Hasta cuándo?

    .

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